Un ambiente de indignación y molestia impera en la sala de redacción de El Nuevo Día por el supuesto manejo insensible de la empresa al despedir a 49 empleados el pasado miércoles 28 de octubre. Sobre todo, por el manejo público. “Internamente, el manejo fue igual de doloroso que siempre. Lo que realmente fue un balde de agua fría fue que, para esconder la palabra “despidos”, le hablaron al país sobre emprender una necesaria transformación. Eso es una gran hipocresía porque aquí nos pasamos exhortando a los gobiernos a ser transparentes con la información, y a dirigirse al país sin juegos de palabras. De verdad que ese titular le supo a m…. a muchos aquí, expresó una fuente a “Secreto a Voces”.