Un grupo de empleados del Sistema de Emergencias 9-1-1 podría ser investigado por el Departamento de Justicia por supuestamente fabricar casos contra personal gerencial de la agencia durante los pasados 6 años.

Según se supo, los empleados Ruthnessy Currás, Norma Rivera, Aramis Cruz y el presidente de la unión CWA Luis Benitez, alegadamente confabularon con la auditora Verónica Muñoz para fabricarle casos a tres directores del Sistema 9-1-1 bajo administraciones del Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD).

Se informó que dicho grupo de empleados fabricó casos contra el ex director del 9-1-1 bajo la administración de Luis Fortuño, Manuel González. Del mismo modo, fabricaron casos contra, el ex director de la agencia bajo esta administración, Roberto Fuentes, y al actual director, Juan G. Morales. 

Según trascendió, el patrón de fabricación de casos a través de los años, consistió en que la auditora  Verónica Muñoz informaba a Ruthnessy Currás, a Luis Benítez y a Aramis Cruz errores procesales para luego “conspirar” y convertirlos en auditorías que, aunque no reflejaban ningún hallazgo, hacían daño a la imágen de los implicados ante la Junta de Gobierno y los medios de comunicación. Es decir, según las alegaciones, la empleada Verónica Muñoz utilizó su plataforma de auditora principal para inflar errores procesales y convertirlos en auditorías. 

También se supo que en sus informes de auditoría, (Muñoz) incluyó decisiones gerenciales con la cuales este grupo de empleados no estuvieran de acuerdo, y que implicara desembolso económico. Por ejemplo, adquisición de vehículos, remodelación del edificio, y contratación de nuevo personal, entre otros. 

Se informó además que la investigación es de carácter delicado ya que Muñoz, por ser auditora principal, mantuvo la plataforma perfecta para escribir lo que le parecía con la credibilidad suficiente como para que se tomara en consideración los casos que fabricó. Peor resulta el hecho de que, en ocasiones, cuando directivos refutaban los informes plagados de supuestas falsedades, Muñoz catalogaba el cuestionamiento como un intento de interferir, obstruir, o amapuchar la auditoría. 

De otra parte se supo que existe evidencia de comunicaciones de la empleada Ruthnessy Currás en la cual le informa a un contacto en los medios de comunicación que “este nos ha salido duro para sacarlo”, en referencia al actual director del Sistema 9-1-1, Juan G. Morales de quien además se supo estará en su cargo hasta el día 12 de noviembre. Trascendió además que Currás podría ser investigada por serias amenazas a los directivos utilizando mensajes de texto. 

De ser acusados y hallados culpables por el delito de fabricación de casos, los implicados podrían enfrentar serias sanciones incluyendo cárcel.