Recientemente trascendió que la presentadora Alexandra Fuentes no continuará en su programa “Alexandra de Noche” para, supuestamente, entrar de lleno en la campaña a la gobernación de su esposo, David Bernier. Sin embargo, no todo es tan lindo como lo pintan.

Alexandra Fuentes no saldrá para irse a hacer política. Se va de Telemundo a solicitud de la empresa. Así de sencillo. Aparentemente, su presidente, José Cancela, se sentía incómodo con que el esposo de Alexandra fuera el candidato a la gobernación por un partido. Solo Dios sabe si la inquietud de Cancela surge de lo más profundo de su conciencia, o si surge en respuesta a la llamada telefónica de un adversario político de Bernier.

Alexandra Fuentes siempre fue muy selectiva y cuidadosa a la hora de seleccionar los temas y las entrevistas para su programa. Además, nunca tomó en consideración la afiliación política de alguien a la hora de llevar sus invitados.

Si el señor Cancela se sentía incómodo con que Alexandra Fuentes fuera esposa de un candidato a la gobernación, lo cual es válido, debió haber tenido la honradez intelectual de informarle al país las razones por las cuales la sacó. Pero, tratar de dar la impresión de que Alexandra se iba libre y voluntariamente porque quería ponerse las tenis y montarse a hacer campaña política con su esposo, montada en una “tumbacocos”, es muy lamentable.

Alexandra Fuentes no es controversial. Por la disciplina y profesionalismo que la caracterizan, probablemente minimizará su salida de Telemundo con una sonrisa, asegurando que “aquí no ha pasado nada”. Pero ciertamente, en vez de atender esto como un chisme, los medios de comunicación y los que suelen rasgarse las vestiduras con los temas relacionados a la mujer, deberían evaluar si es justo que Alexandra perdiera su empleo porque su compañero de vida decidió correr para un cargo electivo.